LOS DESAFÍOS DEL CORREDOR INTEROCEÁNICO DEL ISTMO DE TEHUANTEPEC: DESARROLLO, INFRAESTRUCTURA, ASPECTOS SOCIALES Y NARCOTRÁFICO
COLUMNA: CON EL BRAZO IZQUIERDO
Por: Froylán Méndez Ferrer
“Oaxaca está dando un paso decisivo hacia el futuro: dejar atrás el rezago y abrir la puerta a una industrialización con justicia social. Después de décadas en que nuestra economía se sostuvo principalmente en el campo, el comercio y el turismo, hoy tenemos la oportunidad de construir una base industrial moderna, sostenible y generadora de empleos de calidad, que complemente y potencie nuestras fortalezas tradicionales” escribió recientemente Jesús Romero López, Secretario de Gobierno de Oaxaca en un texto titulado “Industrialización con rostro humano: el proyecto de la Primavera Oaxaqueña” que habla acerca del “Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec” (CIIT) .
Sin embargo, para agosto de 2025, el proyecto enfrenta serios desafíos en sus dimensiones de desarrollo, infraestructura, sociales y de seguridad, exacerbados por la incursión del crimen organizado, incluyendo el narcotráfico. En estas expongo los retos del CIIT con base en fuentes nacionales e internacionales, destacando cómo las promesas de progreso chocan con realidades de desigualdad, violencia y opacidad.
Globalmente, el CIIT se ve como un intento de México por capitalizar el nearshoring y tensiones geopolíticas, pero informes de la ONU, la London School of Economics y Pulitzer Center advierten sobre sus impactos en comunidades indígenas y ecosistemas, reproduciendo patrones de extractivismo vistos en proyectos como el Tren Maya. El narcotráfico, atraído por las rutas logísticas, añade una capa de inseguridad, con paralelismos a corredores como el de Nicaragua, donde el crimen organizado ha infiltrado infraestructuras.
PROBLEMAS DE DESARROLLO ECONÓMICO Y DESIGUALDAD
El titular de la política interna del estado asegura que “la articulación entre el proyecto nacional de la 4T y la estrategia estatal de la Primavera Oaxaqueña convierte a Oaxaca en un territorio clave para demostrar que el desarrollo económico puede ir de la mano de la justicia social, la equidad y la sostenibilidad”. Es cierto que el CIIT se promociona como detonador del sureste, con proyecciones de captar hasta el 10% del tráfico comercial estadounidense y generar 150 mil empleos. No obstante, expertos nacionales cuestionan su viabilidad financiera, citando la ausencia de estudios detallados que demuestren rentabilidad ante un tráfico global incierto. En 2025, aunque se reportan avances como la movilización de más de 46 mil toneladas de productos hasta mayo, los sobrecostos han elevado la inversión a cerca de 100 mil millones de pesos, superando estimaciones iniciales. Analistas del Baker Institute señalan que, pese a atraer 4.5 mil millones de dólares en inversiones, el modelo privilegia a empresas extranjeras (de China y EE.UU.), reproduciendo desigualdades: el 70% de la población del istmo de Tehuantepec vive en pobreza, sin beneficios directos.
Internacionalmente, el CIIT se inserta en el nearshoring, pero informes del Center for Strategic and International Studies (CSIS) destacan brechas norte-sur en México, donde el desarrollo se concentra en el centro-norte, dejando al sureste marginado. La ONU, en su informe “Voices of the Isthmus”, critica que el proyecto ignora fallos históricos como las Zonas Económicas Especiales (ZEE) canceladas en 2019, que perdieron 15 mil millones de dólares por oposición comunitaria. Geopolíticamente, tensiones entre EEUU y China podrían convertirlo en un punto de fricción, con Trump viéndolo como clave en disputas comerciales, pero sin resolver desigualdades en el estado de Oaxaca.
DESAFÍOS DE INFRAESTRUCTURA “ES PARTE DE UNA VISIÓN MÁS AMPLIA DE TRANSFORMACIÓN”
En la misma nota que escribe Jesús Romero menciona que la industrialización de Oaxaca no es un proyecto económico aislado; “es parte de una visión más amplia de transformación. Se trata de construir un Oaxaca moderno, competitivo, pero profundamente humano, donde el desarrollo económico sirva como herramienta para cerrar brechas históricas de desigualdad y abrir caminos que aseguren que la prosperidad llegue a todas y todos”.
No obstante, la modernización de vías, puertos y polos industriales enfrenta retrasos crónicos y sobrecostos. En 2025, secciones como la Línea FA (Coatzacoalcos-Palenque) y Línea K (Ciudad Ixtepec — Ciudad Hidalgo) avanzan solo al 71.4% y 58%, respectivamente, con bajos aforos y tramos pendientes. Reportes de El Economista destacan opacidad en contratos y manejo de recursos, generando dudas sobre corrupción. La capacidad limitada (1.4 millones de contenedores anuales) palidece ante los volúmenes del Panamá, y eventos climáticos como huracanes exponen vulnerabilidades estructurales.
A nivel internacional, Global Trade Magazine y JD Supra cuestionan su competitividad: aunque más corto (308 km vs. 80 km que el canal de Panamá), carece de eficiencia logística inicial, con riesgos de congestión similar al canal panameño afectado por sequías. El Banco Interamericano de Desarrollo financia relocalizaciones, pero críticos como los de London School of Economics advierten que prioriza comercio global sobre infraestructura local, como hospitales o escuelas, demandadas por comunidades indígenas.
ASPECTOS SOCIALES Y CONFLICTOS
“Hoy sabemos que Oaxaca ha sobrevivido gracias a su gente, al esfuerzo de quienes envían remesas desde el extranjero y al apoyo de programas sociales” se lee en el texto de Romero, que en cierto modo tiene razón. Pero los impactos sociales son profundos: comunidades indígenas (zapotecas, mixes, ikoots) denuncian violaciones al Convenio 169 de la OIT, con consultas insuficientes, apresuradas y en español, ignorando lenguas originarias. El Centro Prodh y UCIZONI reportan expropiaciones forzadas, fracturas sociales y solo 0.5% de participación indígena real. En 2025, las agresiones contra defensores suman 21 casos de intimidación y tres asesinatos vinculados, según Front Line Defenders.
También el secretario de estado subraya que “la Primavera Oaxaqueña representa ese cambio: un compromiso firme de que la historia de abandono y malos gobiernos no se repetirá. Por primera vez en décadas, la industrialización no se concibe como un privilegio para unos cuantos, sino como un proyecto colectivo que traerá empleo digno, seguridad social y paz para nuestro pueblo”. Pero por el contrario internacionalmente, la ONU y OIT documentan exclusión sistemática, con el Relator Especial sobre pueblos indígenas destacando firmas falsificadas y represión. Cultural Survival y la organización PBI México alertan sobre destrucción cultural, con el istmo como región de alta biodiversidad y herencia prehispánica amenazada por industrialización. Bloqueos y protestas, como en Mogoñe Viejo, reflejan resistencia histórica, similar a oposición a parques eólicos previos. En X, testimonios critican figuras como la de Hugo Aguilar Ortiz, ministro electro del supremo mexicano, por avalar consultas corruptas.
NARCOTRÁFICO Y CRIMEN ORGANIZADO
En unas de las últimas líneas del texto de Jesús Romero López dice “Ese es el desafío y también la promesa: que en Oaxaca, la industria y la justicia social caminen juntas, para que nunca más se defraude la esperanza del pueblo”. Empero, el CIIT atrae al crimen organizado, que busca controlar rutas para huachicol, drogas, cargas y migración. En 2025, los análisis de seguridad indican ganancias de hasta 700 mil pesos semanales por tráfico humano, con carteles y mafias locales explotando la ubicación geoestratégica. Operaciones como “Sable” (lanzada en junio 2025) involucran a más de mil elementos militares para desmantelar estructuras, pero la Fiscalía General de Oaxaca reconoce que el corredor es “un elemento de deseo” para delincuentes, alterando dinámicas comunitarias.
En el país, el istmo de Tehuantepec, parte del “Triángulo Dorado” histórico, ve un repunte en violencia: despojos, lesiones y amenazas han aumentado en 79 municipios impactados. Secuestros virtuales a trabajadores de CFE y CIIT en julio 2025 destacan la vulnerabilidad. Internacionalmente, Council on Foreign Relations vincula al CIIT con la “guerra contra el narco”, donde la fragmentación de carteles (como Sinaloa y CJNG) expande operaciones a corredores como este, similar a cómo controlan puertos en Manzanillo. FAS Project on Government Secrecy reporta que la militarización del país no ha frenado los flujos, con 90% de drogas a EE.UU. pasando por México. Acuerdos con Guatemala para seguridad fronteriza incluyen combate al narco, pero persisten riesgos de infiltración.
PERSPECTIVAS INTERNACIONALES Y CONCLUSIÓN
Globalmente, el CIIT es visto con escepticismo: Webuild y AInvest lo comparan al Panamá, pero dudan de su reemplazo total dada la capacidad limitada. La London School of Economics y South World destacan resistencias indígenas, con el corredor como símbolo de “reworlding” extractivista. En el contexto de la “guerra contra las drogas”, Council on Foreign Relations advierte que violencia (30 mil muertes anuales en el país) amenazan la estabilidad bilateral México-EE.UU., con flujos de drogas exacerbando epidemias de sobredosis. Inversiones europeas (Italia, Suiza) y asiáticas podrían mitigar, pero sin abordar raíces sociales.
El CIIT encarna la ambición desarrollista de México, con potencial para transformar el sureste y el comercio global. Sin embargo, sus problemas — económicos (viabilidad dudosa), infraestructurales (retrasos y opacidad), sociales (violaciones a derechos indígenas) y de seguridad (atracción de narcotráfico) — amenazan su sostenibilidad, reproduciendo desigualdades y violencia. Ante estos datos, el gobierno del Estado de Oaxaca deberá apuntar sus baterías a un enfoque inclusivo, con monitoreo independiente y priorización de comunidades sobre las elites económicas. Sin justicia social y transparencia, podría convertirse en otro “cementerio de obras públicas”, fallando en su promesa de desarrollo equitativo.
Fuentes: Nacionales e internacionales
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