Golpe a la justicia campesina: Desmantelan el Tribunal Agrario de Guadalajara y condenan al rezago a miles de ejidatarios

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CIUDAD DE MÉXICO. — El campo mexicano sufre un nuevo embate burocrático desde el escritorio. El Tribunal Superior Agrario determinó la extinción definitiva del Tribunal Unitario Agrario (TUA) Distrito 16 con sede en Guadalajara, una medida disfrazada de "redistritación institucional" que, en la realidad, deja en el desamparo jurídico a miles de ejidatarios, comuneros y familias rurales de Jalisco.

La decisión, operada bajo el argumento oficial de equilibrar cargas administrativas, desató la indignación inmediata de abogados especialistas en la materia. Los litigantes denunciaron que el cierre se ejecutó de forma unilateral, opaca y sin los estudios técnicos necesarios que justifiquen desmantelar una de las sedes clave en un estado con alta conflictividad por la tierra.

Las claves del colapso:

Justicia más lenta: Los expedientes vigentes serán transferidos a los distritos 13 y 15. Abogados advierten que los acuerdos judiciales, que hoy tardan hasta seis años en resolverse, duplicarán su tiempo de espera.

El costo del traslado: Ejidatarios de escasos recursos económicos se verán obligados a viajar largas distancias hacia las sedes receptoras. Esto encarece los procesos y fuerza a los afectados a abandonar sus litigios por falta de dinero.

Centralismo y abandono: La eliminación reduce la infraestructura judicial en una entidad federativa con alta densidad de propiedad social, lo que contradice el discurso gubernamental de apoyar a los sectores más vulnerables.Un sistema al borde del colapso

Para los sectores campesinos de Jalisco, el TUA Distrito 16 representaba la última trinchera legal frente a despojos, conflictos de límites territoriales y abusos inmobiliarios. Al saturar los tribunales restantes, el Estado mexicano no solo centraliza la justicia, sino que la vuelve inaccesible.

Mientras el personal institucional se prepara para empaquetar archivos y expedientes, la incertidumbre reina en las comunidades rurales. La extinción de este tribunal no es una simple reorganización geográfica; es, por donde se mire, un retroceso histórico que condena a los guardianes de la tierra a una espera perpetua por la justicia.


Fuente: Agencia ANSIC.MX