¿Revocación de mandato o revocación a modo?

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La idea detrás de la revocación de mandato en Oaxaca parecía simple: darle al pueblo la herramienta para decidir si alguien se queda en el cargo o debe marcharse. Pero hoy, veo que ese mecanismo puede convertirse en una simulación si no se aplica con transparencia real.

En la reforma aprobada recientemente, se establecieron plazos reducidos, requisitos complicados y un proceso que parece más diseñado para controlar que para liberar. Por ejemplo, se requiere que la solicitud de revocación esté acompañada del 10 % de las firmas de la lista nominal, además de que la petición tenga apoyo en al menos la mitad más uno de los municipios. ¿Es esta participación democrática o una barrera invisible para el ciudadano común?

En Oaxaca, donde comunidades indígenas y municipios de sistemas normativos propios enfrentan condiciones especiales, este ejercicio adquiere una dimensión distinta. La revocación debería servir como voz libre para la gente, no como instrumento político que favorezca al poder. La igualdad en la participación, la claridad en los requisitos y la certeza de que el mecanismo no será manipulado son fundamentales para que la democracia sea real.

Desde el PRI, decimos que la revocación de mandato debe ser un derecho ciudadano auténtico, accesible y efectivo. No basta con promesa de transparencia. Debe haber instrumentos claros, vigilancia ciudadana, rendición de cuentas y educación cívica. Es momento de fortalecer la confianza, no de reducirla. Porque aunque algunos la presenten como un avance histórico, en realidad está a prueba.