¿7 años de qué?

Por Jesús Madrid.
Este diciembre del 2025 marca siete años de la administración bajo el sello de la llamada “4T”. Al escuchar los discursos oficiales podría parecer que celebran avances. Pero, ¿realmente hay algo que festejar? La realidad se impone con datos, violencia imparable, crisis social, instituciones débiles, y un país que cada vez más se siente inseguro.
Mientras tanto, los recortes presupuestales, los ajustes contradictorios y las promesas incumplidas han recortado oportunidades, profundizado desigualdades y convertido la inseguridad en parte del día a día. En muchas zonas del país, incluido nuestro querido Oaxaca, el abandono estatal se siente en servicios públicos deficientes, en carreteras peligrosas, en comunidades vulnerables ante desastres naturales, en la falta de oportunidades para jóvenes, campesinos y familias trabajadoras.
Peor aún: la estrategia de gobierno ante la violencia y el crimen parece no tocar fondo. Robos, extorsiones, huachicol fiscal, narcotráfico, desapariciones, asesinatos, y miles de víctimas. Sumado al reclamo social en bloqueos y protestas que minimizan desde la silla presidencial.
Y no menos importante, vemos cómo en sus “celebraciones masivas” las personas son trasladadas en autobuses, obligadas a acudir a marchas o actos públicos ; no por convicción, sino por promesas, presiones o recursos, con el afán de demostrar el músculo político.
Sin embargo, ese traslado implica exponer a familias de comunidades marginadas a largas jornadas, riesgos en carretera y explotación.
En este contexto, hablar de “logros” a siete años de gobierno es un insulto al pueblo. Porque lo que para algunos son estadísticas, para miles es dolor, miedo e injusticia.
