¿De qué país habló la Presidenta?Por Jesús Madrid

Escuchamos el primer informe de la presidenta, lleno de frases bonitas sobre honestidad, bienestar y resultados, parecía Dinamarca como su antecesor decía, pero no; era México. Un México maravilloso, muy lejano al que vivimos todos los días, y es que desde el poder es muy fácil decir que un país avanza, pero desde aquí, desde la realidad, hay un escenario que duele y preocupa.
Aquí, en el México real, la pobreza no se mide porque ya no existen los organismos que lo hacían; la inseguridad crece, los empleos no alcanzan y cada día es más difícil acceder a la salud o la educación. No hay datos, pero sí hay calles sin alumbrado, familias sin medicamentos y jóvenes sin oportunidades.
Nos dicen que la corrupción se acabó, pero la impunidad sigue ahí, disfrazada de discursos, especialmente desde su partido. Nos prometen crecimiento, pero lo que vemos son comunidades abandonadas y obras que no llegan.
El verdadero reto no es decir que todo está bien, sino aceptar que no lo está. Porque mientras el gobierno presume logros, la gente sigue esperando resultados reales.
Oaxaca merece más que aplausos en un informe; más que calles inundadas de nuestra gente como parte del folclore y la celebración, Oaxaca merece un gobierno que escuche, que cumpla y que entienda que la verdadera honestidad se demuestra con hechos, no con discursos.
Nuestra tarea debe ser alzar la voz, exigir transparencia y recordar que gobernar no es hablar bonito, sino mejorar la vida de la gente de nuestro México, de este país que existe y no del que se imagina.
